El respeto por la Vida. Por Esteban Mirol



Existe un falso concepto arraigado por un sector social, que considera que el término “vida” es una calidad exclusiva del ser humano. Por lo tanto, son sólo ellos los merecedores del respeto de sus pares. Así las cosas, se reduce la noción de “ser vivo” al hombre, excluyendo a los animales y las plantas de la participación de derechos inherentes a su condición de existir.
La realidad es que todo ser vivo goza de distintas capacidades, siendo el ser humano el beneficiado con la capacidad de razonar; es con esa posibilidad con la que deliberadamente decide subordinar a aquellos seres de inferiores capacidades, minimizándolos a la categoría de “objeto”. En consecuencia, los animales le pertenecen al hombre, se transforman en una propiedad libre de ser adquirida por cualquiera. Esa libertad de la que el hombre abusa, le permite ser “dueño” de sus mascotas, y darles el trato que considere propio de esos “objetos”, le permite irrumpir violentamente en el hábitat salvaje de cualquier animal, y capturarlo con fines comerciales o no.
Si cualquiera de nosotros entrara en el hogar de una familia y secuestrara a uno de sus integrantes para realizar con él experimentos científicos, para introducirlo en un mercado de compra venta, para colocarle cadenas y exhibirlo en un espectáculo o para quitarle su piel u órganos, sería gravemente penado por la ley y repudiado socialmente. No obstante la crueldad antes descripta, no es por todos condenada si sucede en el reino animal. Y no sólo es típica esa conducta en la actualidad, sino que no genera el desprecio social que merece.
La vida debe ser respetada en todas sus formas. No por tener menor capacidad es menor el respeto. ¿Acaso no somos particularmente cuidadosos con los niños, por no tener aún desarrolladas todas sus aptitudes, siendo considerados más indefensos?
Matar animales por placer, como es el caso de las corridas de toros, la caza (que muchos ignorantes consideran un deporte), mutilar animales para beneficiarse de sus pieles y órganos, o utilizar sus cuerpos para llevar a cabo experimentaciones genéticas, son acciones que se encuentran penadas por casi todas las leyes de los países que integran este mundo. Sin embargo, ¿Cuánta gente recibe penas duras si es hallada culpable de maltrato animal?
El ser humano se verá siempre reflejado en el trato que proporcione a los otros seres. El maltrato a cualquiera de ellos, es agresión y violencia, sea un niño o un perro. No es posible ser violento con un animal y no serlo en cualquier otro ámbito, con cualquier otro sujeto.
El respeto con que tratemos a cualquier ser vivo, es el mismo respeto que mereceremos nosotros.


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